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Stop Self Junio - 29 - 2010

Por Montse Bradford, experta de Nutrición Natural y Energética, escritora y terapeuta de psicología Transpersonal y Vibracional. Imparte seminarios por toda Europa. Galardonada con el PREMIO VERDE 2008, por su trayectoria profesional a favor de la alimentación responsable y el desarrollo sostenible.

www.montsebradford.es

Todos sabemos que en medicina china, el sabor DULCE se le relaciona con el final del verano, principios de otoño. También los órganos relacionados son ESTÓMAGO, BAZO y PÁNCREAS, órganos que corresponden a nuestro Plexo Solar y que tienen relación directa con nuestra parte emocional y nuestro dulzor interior.

Cuando nos sentimos emocionalmente desequilibrados, muchos optan por la “cura milagrosa” a muy corto plazo, algún dulce muy intenso, azúcares refinados de efecto rápido y por lo tanto produciendo una euforia casi instantánea. Aunque ya sabemos que también  producirán una acidez en nuestra sangre seguido de  una perdida de minerales y un decaimiento emocional.

Puede que sea el chocolate, o algún pastel, pero ¿y a largo plazo? ¿Tendremos los efectos duraderos y estables que deseamos? ¿Nos sentiremos mejor emocionalmente?

EL LADO AMARGO DE LOS AZÚCARES REFINADOS

En estos últimos años el consumo de azúcares refinados se ha incrementado con respecto al siglo pasado. Incluso cuando decidimos no tomar azúcar, todavía lo encontramos enmascarado en toda clase de productos del mercado. El efecto del azúcar refinado es su concentración y alto grado de refinamiento.

Nuestro organismo necesita carbohidratos de los que pueda extraer finalmente glucosa. Esta glucosa es el combustible propio de los músculos en funcionamiento y sobre todo del cerebro. Pero para que todas estas funciones se desarrollen normalmente no necesariamente debe consumirse azúcar refinado ya que la glucosa se obtiene sin dificultad de los glúcidos contenidos en los cereales, verduras y frutas.

Durante milenios el ser humano ha empleado para su alimentación glúcidos (carbohidratos) de asimilación lenta, contenida especialmente en los cereales, así como azúcares más simples provenientes de la fruta.

UNOS EFECTOS POCO DESEABLES

El azúcar es un producto que si bien es un aporte de calorías rápidas, puede generar diversos desequilibrios  metabólicos:

  • El hábito del azúcar genera una dependencia. Su consumo engaña al organismo al que deja saciado por poco tiempo, paras después desear de nuevo más.
  • Acidificación de la sangre, debilita el Sistema Inmunitario.
  • Calorías vacías: OBESIDAD, DIABETES, etc.
  • Desmineralización en general: caries, huesos débiles, OSTEOPOROSIS.
  • En 15 minutos aumenta: pulso, presión sanguínea, función renal.
  • Produce: estado de euforia, estado depresivo, deterioro de la energía vital.
  • Crea dependencia.
  • Se utiliza como “tapa” para conflictos a otros niveles.

Creo que es importante hacernos varias preguntas:

  • ¿De qué forma generamos dulzor en nuestra vida?
  • En cocina, ¿nos sentimos totalmente satisfechos por el dulce natural de lo que cocinamos a diario?
  • ¿Nutrimos a nuestro cuerpo emocional con buena calidad de dulce?
  • ¿Creamos con nuestro estilo de vida, hábitos y actitudes mentales el dulce que necesitamos?

Si conectamos a nivel de efecto energético con la palabra DULCE, ¿qué clase de reacción  nos genera?

Puede que un efecto de apertura, de sentirnos más relajados, abiertos a más opciones en la vida. De aceptación, de ir más despacio, saboreando cada momento con intensidad y con calidad. Puede que sintamos un calorcillo interno de confianza, equilibrio, estabilidad y conexión interior. De amor cuando conectamos con esta palabra o cuando alguien nos relaciona con ella.

Podemos ver pues, que necesitamos DULZOR a todos los niveles de nuestro ser, y como todos están relacionados unos con otros, su carencia se traducirá muy frecuentemente a querer saciarla con alimentos físicos, comida.

Vamos a explorar con profundidad la carencia de DULZOR a nivel físico. Cuando en nuestra cocina diaria no lo fomentamos, y con ello el cuerpo físico lo desea.

  • Sabor DULCE no significa postres. Hay que generarlo en todos los platos, desde la sopa, al primer plato y al segundo. Es divertido observar a gente comiendo o cuando van a decidir en un restaurante lo que van a comer. Puede que os pase a vosotros. ¿Qué miráis primero en el menú? ¿La ensalada o sopa  que vais a comer o qué postre es el que os gusta más?
  • El uso de cremas dulces de verduras nos dará la energía de relax y sosiego que necesitamos después de un día ajetreado y con stress, preparando a nuestro sistema digestivo para absorber y digerir con gratitud todos los demás alimentos que precederán.
  • Utilizar buena calidad de cereales integrales, especialmente cereales integrales completos. Cocinados cuidadosamente con tiempo y llama baja. Los cereales integrales son carbohidratos, los cuales al masticarlos y mezclarlos con la tialina de la saliva, se convierten en azúcares, glucosa de buena calidad. Nuestras funciones vitales necesitan glucosa para poder funcionar y desarrollarlas debidamente.

Una pregunta que muy frecuentemente me hacen en mis seminarios es: ¿Cuántas veces a la semana necesito comer cereal integral? Mi respuesta, es siempre la misma: ¿Cuántas veces a la semana deseas tener energía, vitalidad, poder estudiar, andar, trabajar, reír, estar activo?

  • Utilizar leguminosas, cocinadas con tiempo y con verduras dulces (de raíz y redondas). Tanto los cereales integrales, como las leguminosas nos darán los carbohidratos y las proteínas necesarias que nuestro cuerpo físico requiere para un óptimo funcionamiento.
  • Si utilizamos tan solo carbohidratos vacíos y pobres como: pan blanco, pasta blanca, patatas… desearemos equilibrarlo en el ámbito energético con proteína más densa, más de origen animal de grasas saturadas. Repercutiendo inmediatamente con el deseo de azúcar refinado. La rueda nunca termina. Hay que buscar su principio y entender en el ámbito energético lo que nuestro cuerpo nos está susurrando.
  • También una nutrición pobre en proteínas hará que nuestro cuerpo desee más DULCE. Mucha gente queriendo optar por una forma de vida más natural, reduce el aporte de proteínas o cambia drásticamente de una alimentación puramente de origen animal a la vegetal. Este cambio brusco y sin amor a uno mismo hará que el cuerpo físico desee más dulce, especialmente refinado y extremo, no llegando nunca al punto de sentirnos satisfechos, ya que el punto de partida o solución está en otra dirección.
  • También la falta de aceite, producirá unas ansias de DULCE. En la dieta mediterránea no existe el problema, incluso a veces se utiliza demasiado aceite. Pero en personas que cambian drásticamente a dietas de origen vegetal y reducen a la vez la cantidad de aceite, pueden acusar este síntoma.
  • Aunque en la dieta mediterránea, el resultado final de cada plato no es DULCE.

Los platos se enmascaran con cantidad de aceite, especies fuertes, vinagres y sal. ¿Por qué será? Es estupendo poderlo entender a nivel energético: al usar excesivamente productos animales de grasas saturadas, necesitamos los efectos opuestos de vinagres y especies. Aunque para nuestro cuerpo físico no resulte lo ideal, ya que además de cargarnos con cantidades innecesarias de grasas saturadas, nuestro estomago se resentirá.

  • El apartado de VERDURAS es fundamental para poder dar al cuerpo un buen aporte de DULZOR. Incluyendo además, efectos de FRESCURA, LIGEREZA, APERTURA y RELAJACIÓN. Hay que hacerse amigo de las verduras. Conocer el carácter y personalidad de cada una de ellas y saber sacarles partido, para que se relajen, se rindan a nosotros y nos den el DULZOR que poseen.

Cuando se menciona una cocina natural y sana, sigo escuchando una y otra vez que la única forma de cocinar las verduras es al vapor. Hay que conservar todas sus propiedades.

A la vez que esta creencia indudablemente, tiene una base lógica y de peso, hay que ir un poco más allá. Hay que aventurarse a conocer y experimentar energías. Cada forma  de cocinarlas sea: vapor, hervido, salteados, fritos, cremas, presión, horno, crudo, macerados, etc. tendrán un efecto diferente y hay que nutrirse tanto de variedad de alimentos como en variedad de efectos energéticos.

Para que las verduras nos ofrezcan su máximo DULZOR, hay un factor fundamental a considerar: el factor TIEMPO. Cocinando las verduras de raíz o redondas, poco a poco, con cariño, obtendremos la calidad energética de centro, equilibrio y relajación que tanto necesitamos en nuestras vidas.

¿NO ES ASÍ TAMBIÉN QUE EN LA VIDA, CUANDO LE DEDICAMOS TIEMPO Y ATENCIÓN A ALGO O A ALGUIEN, TAMBIÉN RECOGEMOS DULZOR?

Las frutas naturales y de la temporada también nos ofrecen sus regalos. Hay que honrar las estaciones y agradecer en cada momento todo lo que la Madre Tierra nos ofrece con tanta abundancia.

La fruta fresca nos aligera, nos aporta frescor, depura, su sabor puede que sea dulce, pero no tan intenso que cuando la cocinamos. El dulzor de la fruta cocida a parte de no enfriar tanto, también nos aporta DULZOR INTENSO, más penetrante y que nos relajara y nutrirá.

También la fruta seca juega un papel fundamental en una alimentación sana y natural. Un puñado de pasas o una crema de orejones y almendras serán dulces que satisfarán totalmente a la vez que no crearán adicción, hábitos repetitivos y sentido de culpabilidad.

ENDULZANTES NATURALES PARA USO DIARIO

¡Hoy existe una gran variedad de ingredientes totalmente naturales para endulzar nuestra vida y la de toda nuestra familia! Las melazas o miel de cereales no nos producirán ningún altibajo energético.

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3 Comentaris

  1. [...] por toda Europa. Galardonada con el PREMIO VERDE 2008, por su trayectoria profesional a favor de la alimentación responsable y desarrollo [...]

  2. [...] debilitaran al sistema nervioso a largo plazo (alcohol, estimulantes, bebidas gaseosas azucaradas, azúcar, chocolate, [...]

  3. [...] boníssimes i a més son el plat antiestrès que tots hauríem de prendre a diari.  Aporten dolçor natural, també ens relaxen i ens generen [...]

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